miércoles, 1 de junio de 2016


REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
CURSO: NEUROCIENCIA, DIVERSIDAD E INCLUSIÓN
2016-I/SECCIÓN: 002




                                                 


CONOCIMIENTOS DE LA NEUROCIENCIA PARA POTENCIAR EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS 
 (ENSAYO)



PROFESORA:                                                            REALIZADO POR:
DORYS ALLEYNDE                                                 COLMENARES, JOSMIR C.I20.049110

CARACAS, JUNIO DE 2016


     Desde tiempos inmemoriales se ha tratado de entender como ocurre el proceso de aprendizaje en las personas al igual que los factores que lo influyen y determinan, pero a pesar de lo difícil que ha resultado esta tarea desde hace algunos años se han dado pasos agigantados ante lo que parece un óptimo acercamiento a los factores intrínsecos de dicho proceso, el cual entraña un mundo difícil de comprender pero que muestra fascinantes matices para quienes incursionan en él, en especial si de evaluar el aprendizaje de niños y niñas desde la concepción y durante sus primeros años de vida se trata, campo que compete ineludiblemente a las docentes de educación inicial, tanto si están en formación como si hacen parte activa  del ámbito laboral, ya que el perfeccionamiento debe ser tarea de todos los días para estos importantes e irremplazables profesionales. 
    Una de las principales respuestas que ha recibido esta insaciable búsqueda de conocimiento con respecto a los misterios que esconde el funcionamiento de nuestro cerebro, maquina regente de cada uno de nuestros pasos y controladora de cada una de las funciones de nuestro organismo, es la neurociencia comprendida como la ciencia que estudia el sistema nervioso, las conductas, pensamientos y emociones humanas.
    La neurociencia nos ha permitido descubrir, entre otras cosas, que el aprendizaje se da por el proceso de sinapsis o comunicación entre neuronas por medio de los neurotransmisores (químicos liberados por las neuronas), permitiendo así la fijación de conocimientos en la memoria a largo y corto plazo según se dé el proceso anterior.
     Ahora bien, quizá a nosotras como docentes en formación nos resulte un poco difícil comprender el por qué debemos saber esto o como va a influir en nuestra práctica docente y la respuesta es muy sencilla, necesitamos saber cómo se da el proceso de aprendizaje y cómo influyen positiva o negativamente diversos factores en el proceso anterior para así poder disponer un escenario lo más adecuado posible en aras de garantizar el aprendizaje en nuestros niños y niñas. De la misma manera destaca el hecho de que nuestro trabajo como docentes de educación inicial debe comenzar con la madre gestante y prevalece en contacto directo con los padres, la familia y la comunidad, es decir que nuestro trabajo nunca se va a reducir únicamente a las aulas ni al estudiante sino a todo lo que simboliza su realidad, misma que involucra tres preponderantes factores, como lo son: la nutrición-salud, el estímulo temprano y el amor familiar.
     Cuando se habla de nutrición y de salud se habla específicamente de cómo influye una buena alimentación en el estado de salud de un individuo y como esta a su vez repercute en el aprendizaje y el estado general del mismo, involucrando aspectos  psicológicos y emocionales. La ausencia de una alimentación balanceada en la madre gestante o en el niño menor de tres años de edad, no solo puede desencadenar un difícil cuadro de desnutrición sino generar problemas graves de salud como lo son el déficit de atención, el retardo mental, la bipolaridad, problemas de conducta, entre otras importantes variables que si bien, en algunas ocasiones, no se hacen evidentes de forma inmediata  siempre mostrarán sus consecuencias a mediano o largo plazo, de allí la importancia de garantizar una adecuada nutrición a las madres gestantes y los niños y niñas durante sus primeros años de vida, incluyendo alimentos ricos en omega 3,6,9, leche, huevos, pescado, carne y pollo, entre otros de igual valor nutricional.
     De acuerdo con lo expresado previamente es oportuno recordar que nosotras como madres o futuras madres debemos garantizar la adecuada alimentación de nuestros hijos (incluso desde la vida intrauterina), pero sin olvidarnos que es trascendental realizar la misma labor de en nuestras aulas de clase, promoviendo una adecuada alimentación, llegando más allá de lo teórico y consolidándolo en la práctica a través de la ingesta de alimentos sanos en comedores escolares, donde juega un papel fundamental la intervención y oportuno aporte del estado a través de políticas gubernamentales que permitan el acceso a una buena alimentación por parte de niños y niñas de todas las edades, pertenecientes a diversos niveles educativos. No es ajeno a ninguna de nosotras reconocer que siempre se muestra más hábil y dispuesto para el aprendizaje un niño bien alimentado que un niño con grandes carencias en este aspecto.
     La estimulación temprana goza de la misma importancia que el apartado anterior, sin embargo, es importante destacar que los niños que se estimulan de manera excesiva o indiscriminada, sin considerar sus características, precedentes o incluso, su propio proceso y ritmo de aprendizaje pueden llegar a evidenciar de forma mediata o inmediata efectos contrarios a los que deseábamos, estimularlos es bueno y presentarles distintos recursos e instrumentos mostrándoles su modo de empleo y finalidad es adecuado, siempre que consideremos las variables que giran en torno a ese niño como por ejemplo su edad, intereses, conocimientos previos, entre otros y así evitaremos atropellar y retardar sus procesos.
     En última instancia, pero en igual grado de importancia es oportuno destacar la trascendencia del amor y cuido familiar para el aprendizaje de los niños y niñas desde la concepción, de hecho, hasta la fecha existen innumerables estudios realizados en diferentes países del mundo que han comprobado que el buen cuido brindado a los infantes y el amor incondicional que se les ofrezca por medio de sus padres determinan el adecuado desarrollo cerebral y por ende el óptimo funcionamiento de los seres humanos desde cualquiera de sus ópticas, abordando lo psicológico, lo físico, lo motor, lo lingüístico, etc, esto debido a la inminente muerte celular que sufre el cerebro tras importantes descuidos o separaciones maternas.
    En forma conclusiva y proyectando lo reflejado en la lectura “Conocimientos de la Neurociencia para Potenciar el Desarrollo de los Niños” de José Roberto Alegría Coto en la realidad que se vive actualmente en la mayoría de los países del mundo debo puntualizar varios aspectos: en un primer momento  debo mencionar que todos sabemos que la situación económica que existe hoy día no es la mejor y dista ampliamente de ser idónea para satisfacer una dieta balanceada, pero está en nuestras manos idear los medios necesarios para garantizar que por lo menos nuestros hijos puedan comer sanamente, gozando de todos los beneficios que de tal hecho se desprenden; igualmente, es nuestra labor como docentes informar a las madres sobre las diferencias que existen entre comer y alimentarse, promoviendo ideas y medios para mejorar la situación alimentaria de niños y jóvenes desde las instituciones educativas, con el debido respaldo gubernamental.

     Aunado a ello es imposible no mencionar lo relativo a nuestra labor como madres, que va más allá del mero hecho de  dar a luz o amamantar, que si bien son actos significativos marcan solo el inicio del resto de nuestra vida junto a un ser que va a necesitarnos de diferentes formas, pero siempre va a requerir que estemos allí para él y en sus primeros años de vida, al igual que durante su estancia intrauterina, es indispensable que nuestra labor sea de 24 horas, cuidándolos, protegiéndolos, amándolos, alimentándolos, conociéndoles y mostrándoles que la vida es hermosa y vale la pena ponerse en pie cada día, porque siempre tendrán algo nuevo que aprender. Sé que no es fácil y que en ocasiones la vida nos coloca pruebas muy duras, pero debemos recordar que un niño se puede olvidar de las muñecas o los carros que les compraste pero nunca del tiempo que le dedicaste y en ocasiones cuando nos percatamos de ello es porque ya estamos evidenciando las consecuencias de un descuido que en muchos casos no tiene vuelta atrás.

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