miércoles, 6 de julio de 2016

DIVERSIDAD E INCLUSIÓN EDUCATIVA EN ESCUELAS REGULARES.

Universidad Pedagógica Experimental Libertador
Instituto Pedagógico de Caracas
Departamento de Pedagogía
Programa de Educación Preescolar
Cátedra de Neurociencias


  DIVERSIDAD E INCLUSIÓN EDUCATIVA EN ESCUELAS REGULARES.

            La condición de ser humano, brinda un sin fin de características propias de la especie, las cuales comparten todos los individuos, pero con diferentes “niveles o grados” de manifestación, haciendo de cada uno, una persona única. Existe una programación genética que ofrece ciertas capacidades en el hombre que serán desarrolladas o no, según las interacciones con el mundo que lo rodea. Esas oportunidades harán que se desplieguen un conjunto de habilidades, destrezas, dificultades que diferenciarán a uno del otro, haciendo de la diversidad “lo normal”, lo común.
            Todo esto indica, que los seres humanos pueden aprender y reaprender a lo largo de sus vidas en la medida en que sus actitudes y aptitudes se lo permitan, pues existen factores  físicos y mentales que modulan dicho aprendizaje. Lo que refiere es que cada individuo tiene sus maneras particulares de aprender, por lo que debe existir en el ambiente educativo, específicamente, un “abanico” de posibilidades para ayudar a cada niño a alcanzar los objetivos planteados. Esto abarca desde realizar alguna acomodación ambiental, hasta la opción de realizar adaptaciones curriculares.
 La diversidad  es un hecho que existe en todo el mundo, cada ser humano tiene características individuales que lo distingue y lo identifica, brindándole una manera particular de aprender, de comunicarse y organizar la información adquirida. Por  eso es  necesario que los docentes, comprendan que aunque todos comparten ciertos rasgos, la diversidad siempre estará presente en sus aulas de clases, reflejándose en las maneras de expresión, en las opiniones, sentimientos, ritmos de aprendizaje, tiempos de respuesta, que se deben respetar y garantizar para brindar una educación de calidad, por lo que es necesario que estos maestros sean sensibles ante las diversas situaciones que se pudieran presentar en sus estudiantes que comprometan de cierta forma, su desarrollo integral, para evitar el uso de “etiquetas” que menosprecien las habilidades de un determinado individuo, pues esto le podría traer como consecuencia a éste sentimientos de frustración, impotencia, baja autoestima, conductas agresivas, desmotivación, entre otros.
Cuando se hace referencia a una educación de calidad, donde no exista discriminación alguna, es porque cada docente debe ofrecer las ayudas necesarias, ser creativo e innovador para propiciar situaciones de aprendizaje ajustadas a las características particulares que le permitan al niño, por ejemplo, adquirir algún conocimiento y/o destreza. Por lo que es imprescindible, que la comunidad educativa conozca y comprenda que la diversidad debe ser trabajada y “explotada” para beneficio de cada quien. Que un salón, aunque tenga un comportamiento mediamente homogéneo, nunca lo será totalmente, y eso es lo correcto, pues de lo contrario se estaría vulnerando las diferencias personales que identifica a cada niño o niña como un ser humano único e irrepetible.  
Muchas veces la falta de compresión de estos aspectos, generan barreras sociales que limitan las posibilidades de un niño a desarrollar sus potencialidades, pues se señala y se hace hincapié en las dificultades presentadas, en vez de ayudarlo a superarlas para que tenga el mejor desarrollo que pueda tener según sea el caso. Quizás, para algunas maestras esto se traduzca en “más trabajo”, pues es necesario investigar, crear, ser más ingeniosa en el día a día para que cada uno de sus niños y niñas tengan las mismas posibilidades de aprender, pero ¿Esta no es la razón de ser de un educador?, avocarse a la atención y formación integral de sus estudiantes, propiciándoles oportunidades en donde puedan, a través, de la socialización, la manipulación de diversos recursos, el uso de su imaginación y su cuerpo, del lenguaje oral y escrito, la expresión plástica y musical, adquirir conocimientos, fortalecer sus habilidades, para alcanzar ese desarrollo potencial del que habla Vigotsky.
Para que el docente pueda ofrecer estas situaciones de aprendizaje que le sean provechosas a sus estudiantes debe hacer uso del proceso llamado “Diagnóstico”, este le permitirá conocer, no sólo, cuales son las habilidades y destrezas, dificultades e interés, gustos y preferencias, sino también, la dinámica familiar de cada uno, factores de riesgo bio-psico-sociales, factores de protección, desarrollo físico, alimentación, nivel de salud, pues todos estos aspectos modulan la disposición a aprender. El conocer y comprender estas variables direccionará el trabajo del docente hacia aristas determinadas, abordando temas familiares y de la comunidad que faciliten un desarrollo óptimo y dinámicas favorables, estrategias pedagógicas ajustadas y personalizadas  que contribuyan a potenciar y reforzar las características propias de cada niño y niña, aceptando la diversidad y creando un ambiente de inclusión escolar.
Cuando se habla de inclusión escolar, se pretende brindar y garantizar una educación de calidad atendiendo a las diferencias de los educandos, ofreciendo una atención diferenciada y especializada. En cuanto a las diferencias, hay algunas que resaltan más que otras, que pudieran, según la visión de la institución educativa, entorpecer o enlentecer los procesos de enseñanza-aprendizaje, requiriendo mayor apoyo pedagógico y quizás desde otras áreas para alcanzar el éxito escolar, social y personal. Hoy en día, es común escuchar la expresión “niños con necesidades educativas especiales”, haciendo referencia a niños con alguna dificultad de aprendizaje, condición, síndrome, o situación particular que altere su ritmo normal de crecimiento y desarrollo, y por ende, afecte su proceso de adquisición, asimilación, acomodación y comunicación de la información.
Hace algunas décadas, fue tarea de la Educación Especial en sus centros y escuelas especiales ofrecerles oportunidades a niños con alguna necesidad educativa especial, brindando además, asesoría y orientación a familiares y comunidades para sensibilizar y concientizar acerca de la integración de éstos, respetando sus características particulares. Pero en los últimos años, les toca la tarea a las escuelas regulares de recibir y formar a muchos de estos niños, ofreciéndoles de igual forma una educación de calidad, con una atención diferenciada y especializada, recibiendo el apoyo de docentes especialistas, psicopedagogos, psicólogos, terapeutas de lenguaje y/u ocupacionales.
Hay características que pueden favorecer el ambiente de aprendizaje para enseñar en diversidad, las cuales hacen referencia al número de estudiantes por aula, es decir, se requieren grupos con la cantidad de niños que permita al maestro o profesor brindar una atención y orientación individualizada. Un ambiente que motive e invite al estudiante a aprender y disfrutar mientras lo hace. Contar con una flexibilidad institucional, que permita realizar adaptaciones curriculares que se ajusten a las necesidades de los niños y les permitan alcanzar las metas trazadas para ellos. La formación y disposición del personal y miembros de la comunidad educativa, son aspectos súper importantes, pues las maestras, coordinadores y directores deben estar sensibilizados y comprometidos con cada niño de la institución, velando por su bienestar y ofreciéndoles las oportunidades educativas necesarias. Las familias, obreros y administrativos también deben estar sensibilizados para lograr el proceso de inclusión de todo aquel niño miembro de la institución.
Es relevante, tener claro que una necesidad educativa especial, la puede requerir cualquier niño, pues son diversas las razones por las que el proceso de aprendizaje puede verse interferido o alterado, incluso los niños que aprenden a un ritmo más rápido, que tienen excelente retentiva, y se encuentran “por encima” de la media en cuanto a su funcionamiento, en comparación con sus compañeros, también necesitan que se les realicen ajustes en las actividades para poder fortalecer y potenciar las destrezas demostradas.
Las escuelas deben brindar atención a la diversidad de cualquier tipo, realizando procesos de inclusión que involucren a las familias, comunidad e institución, para que todos construyan alianzas y ambientes favorables para el desarrollo óptimo de cada individuo, desmonten mitos y creencias acerca de la “Educación Especial”, aprendiendo en el “hacer” y “convivir”, cuales son las mejores opciones para la integración de cada niño sin importar sin características peculiares.
Quizás hablar de inclusión es fácil, pero llevarla a cabo si es tarea difícil, pero no imposible. Requiere tiempo, formación, empatía, compresión, ganas de ayudar, paciencia, tolerancia… se puede comenzar entiendo y aceptando que todos los seres humanos son diferentes, y que tienen las capacidades para construir grandes cosas, sólo que necesitan de las oportunidades y las ayudas necesarias para lograrlo, y muchas veces, quienes tienen esa posibilidad de brindarlas son los docentes. Profesores, permítanse observar, conocer, diagnosticar, planificar estrategias innovadoras, variadas, evalúen su trabajo, cómo se sienten, qué dicen, qué piensan  y busquen las maneras de ejercer cada día mejor su profesión.
                                                                                                
                                                                                                INTEGRANTES:
                                                                                                            Alviarez, Silvia
                                                                                                            Carballo, Luisana
                                                                                                            Capote, Deisy
                                                                                                            Piñero, Dayana

                                                                                                            Zaccaro, Giovanna

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